El Calvinismo

El protestantismo actual es calvinista en algún grado debido a la aceptación que nos merece la obra de Juan Calvino “Institución de la Religión Cristiana”, escrita su primera edición en idioma latín para el año 1536 en la ciudad de Basilea, suiza; en la cual se pretendió sistematizar la fe según la Biblia.

Todos los evangélicos conservadores estamos de acuerdo en un gran porcentaje de esa obra, pues se definen las tesis clásicas de la cristiandad, inclusive las que nos separan de la iglesia católica romana (Lutero conoció el texto y lo tuvo en buena estima). A finales de los años 1500, aparece en escena un famoso teólogo holandés de profunda formación calvinista bastante respetado:

Jacobo Arminio, al cual se le pide que refute las críticas que el teólogo Dirck Koornhert hacía a algunas doctrinas calvinistas, especialmente a la predestinación. Tras largas luchas internas e intensos estudios, Arminio, que era calvinista, concluye que Koornhert “tenía razón”. para este momento Calvino había muerto (en 1564) y fue un colega de Arminio, Francisco Gomaro, quien era un firme defensor de la predestinación, el que se dió a la tarea de contravenirlo.

Y así, quienes apoyaron los puntos de Arminio fueron llamados arminianos, y se popularizó este término, lamentablemente interpretándose como lo opuesto a los calvinistas. Si bien el desarrollo de ambas posiciones es complejo, y la historia narra que se llevaron considerables eventos con motivo de esta diferencia (el sínodo de Dort es el más importante), intentaré resumir lo más fielmente posible los principales postulados de ambas partes.

Es importante tener presente la circunstacia en la que se escribe la Institución, que no fue hecha bajo alguna tensión, ni fue la respuesta ante alguna objeción, sino que fue el trabajo sosegado y tranquilo del estudioso Juan Calvino. Calvinistas y arminianos creían en la predestinación, pues es un término bíblico, pero diferían en la forma de explicar qué significa la predestinaciónCuando.

Cuando maduran su posición, los arminianos presentan los llamados 5 puntos del arminianismo:

Punto 1: El ser humano nada bueno puede hacer por sus propias fuerzas, y requiere la gracia de Dios para poder hacer el bien.

Punto 2: Dios determinó antes de la fundación del mundo que los que se salvarían serían los que creyeran en Cristo y que Dios sabía quiénes son.

Punto 3: Jesucristo murió por todos los seres humanos, aunque son únicamente los creyentes quienes reciben los beneficios de su obra.

Punto 4: La gracia necesaria para la salvación de la persona, no es irresistible, sino que puede ser rechazada.

Punto 5: Éste no presenta una afirmación, sino la solicitud de más pruebas escriturales en cuanto a que el creyente no puede perder esa gracia y por tanto no va a la condenación.

Por su parte, los calvinistas responden con un acróstico: TULIP, “tulipán” en inglés, que sí fue en medio de una tensión por las objeciones hechas. Sin embargo, lo escrito allí fue la ratificación de lo dicho por Calvino.

Punto 1Total Depravity (Depravación total): Si bien queda un poco de luz de conciencia natural en el ser humano, éste está corrompido por el pecado, a tal punto, que no puede usar correctamente esa poca luz

Punto 2Unconditional Election (Elección incondicional): La elección es incondicional. La elección de los predestinados no se basa en el conocimiento que Dios tiene del modo en que cada cual responderá al ofrecimiento de la salvación, sino únicamente en su soberana gracia.

Punto 3Limited Atonement (Expiación limitada): la salvación eficaz es limitada, Cristo realizó su obra en la cruz solo por los elegidos

Punto 4Irresistible Grace (Gracia irresistible): La gracia de Dios sobre los elegidos para su salvación es irressistible

Punto 5Preservation of the Saints (preservación de los santos): Los elegidos han de perseverar en la fe hasta el fin, por la gracia de Dios.

Es difícil encontrar arminianos puros en nuestro medio hoy en día, debido a la relación estrecha que existe entre la proliferación de iglesias evangélicas y el ‘arminianismo’, ya que en la dinámica de esa proliferación se van alterando comprensiblemente los postulados iniciales de los arminianos.

No así con las iglesias ‘calvinistas’ las cuales tienen una reproducción considerablemente lenta y conservan con hermetismo sus doctrinas. Por esto, me parece más probable encontrar calvinistas puros (llamados calvinistas de 5 puntos.) que arminianos puros.

Tristemente, en nuestro entorno el asunto se redujo a “los que creen en la predestinación” mal llamados calvinistas (que en realidad se refiere a los que creen en el TULIP), y “los que no creen en la predestinación”, mal llamados arminianos. También se comete el error de llamar arminiano a todo el que no crea en el TULIP.

La controversia por este tema fue de las primeras brechas importantes entre los protestantes, y por tanto es uno de los problemas que tiene a la iglesia cristiana dividida hoy, sin contar que la Iglesia católica romana tiene una posición alternativa. Así que, dimensionen la magnitud del problemita.

Teniendo claro a qué nos queremos referir con calvinismo, hablemos de la toxoplasmosis. Veamos: video 4:43 – 7:16

La postura a favor del TULIP ha tenido multitud de objeciones y críticas, y esto es muy cromprensible, puesto que nosotros asumimos una posición cuando nos resulta creíble y ha superado un filtro intelectual que cada cual establece; de forma que, cuando alguna proposición nos resulta incompatible con la lógica o con la convención aceptada, la rechazamos. En este caso, la convención aceptada es la que definió la Reforma Protestante de que Dios habla solo por medio de la Escritura. Así que, cuando la conclusión que surge del ejercicio interpretativo que realicemos a la Escritura difiere de alguna doctrina establecida, damos de baja tal postura de nuestro banco de creencias.

Este trabajo trata solo en un punto la confrontación entre el ‘calvinismo’ y sus opositores, y pretende ofrecer una postura alternativa frente a las controversias o paradojas que abundan en la doctrina bíblica: la trinidad, la caída, la encarnación, la inscripturación, etc. Y vamos a ver un video donde se presenta una objeción a la doctrina calvinista junto a la ‘solución’ que ofrece el expositor. La objeción dice, que si es cierto que Dios elige a algunos para la salvación, y esta gracia sobre ellos es irresistible, la libertad humana queda inoperante. Veamos Video Trotter 26:32 – 31:13

 De acuerdo a lo visto, aparece la pregunta clave: ¿la rata bajo el efecto del toxoplasma, se acerca al olor de gato de manera realmente voluntaria? Definitivamente desde el punto de vista de la rata, ella “siente” que lo hace voluntariamente porque instintivamente tiene preferencia por este olor. Pero desde afuera, resulta claro que está siendo manipulada y no es conciente de ello; si la rata no estuviera enferma, huiría del olor a gato.

De manera que se cumplen las dos cosas, por un lado es libre para actuar, y por otro, está condicionada a hacerlo de una manera específica. Y esto es lo que sice Trotter: el creyente cree libremente pero bajo la predestinación de Dios. Sin embargo, usando la razón es válido sostener la objeción de que la libertad humana está amarrada a la voluntad de Dios; es como estar programado, donde se realiza por iniciativa y voluntad propia lo que otro le manda.

Quizás hayamos visto la película Terminator, donde un robot es enviado en el tiempo para matar a ciertas personas: en el momento de la ejecución lo hacía por voluntad propia, pero ésto era debido a la orden dada por su programador, la cual le era imposible desobedecer. Por extensión a nuestro tema, la predestinación para la salvación, en el caso de la libertad y la voluntad, es como el toxoplasma que invade y determina la respuesta positiva ante el Evangelio; y se puede conluir que el ser humano sería libre si no fuera objeto de la acción electora de Dios que lo capacita y “programa” para creer en Cristo, así como la rata es libre si no tiene toxoplasma.

Pero la biblia nos dice lo contrario, que somos realmente libres en relación a estar en Cristo desde antes de la fundación, y sobre esto reposa no solo nuestro consuelo sino nuestra libertad: porque la esclavitud es el estar fuera de Dios; y además, que somos absolutamente responsables por lo que hacemos. De forma que, las respuestas de Larry no son satisfactorias intelectualmente porque el que el hecho de que se haga algo voluntariamente no excluye el hecho de que haya una imposición superior. Así, vemos que nuestra argumentación nos llevó a un error, y comprobamos que, el armonizar la revelación con la lógica no funciona; y tiene sentido que no funcione, puesto que es natural que seres de “cierta dimensión” (los humanos) no aprecien con plenitud las verdades referentes a una “dimensión superior” (el reino de Dios).

Veamos una excelente explicación de esto. video carl sagan 5:23 – 6:04

El innecesario problema de tratar de entender la fe, se prueba al ver ejemplo de la mamá y el niño del pastor Larry Trotter: (repetir el video la parte del ejemplo 29:31 – 30:45) Aquí notamos la complejidad del uso de la razón para entender las verdades celestiales, ya que este expositor siendo un calvinista puro, en el momento de explicar con este ejemplo la unión entre la predestinación y la libertad humana, en realidad lo que hace es definir la predestinación a la manera de los arminianos puros.

Explico:

El arminiano define la predestinación como el estado pasivo de Dios que en su omnisciencia conoce de antemano quiénes creerán en cristo: son predestinados porque Dios los conoce de antemano, mientras que el calvinista lo define como la acción activa de Dios que escogió de manera exclusiva a quienes creerían en Cristo. En el ejemplo él dice que el acto de salvar el bebe es predestinado porque conocemos cuál será la reacción de la mamá, y esto se ajusta a la manera arminiana de ver la predestinación, no a la calvinista. Un ejemplo acorde con la versión calvinista mostraría el caso en el que alguien de manera voluntaria hace algo que le es antinatural, puesto que el calvinismo dice que el pecador quiere el pecado y eso es lo “normal”, pero la predestinación hace que él de manera voluntaria quiera agradar a Dios, lo cual sería lo “antinatural”; es decir, la predestinación actúa de manera activa en la opción que se tomará.

Finalmente, hemos de mirar en perspectiva que la misma encrucijada se presenta en muchas otras doctrinas, que como nos muestra Carl Sagan, nuestra mente es muy pequeña y genera incoherencias legítimas que describen correctamente las verdades superiores.

Ya hemos hablado de la encarnación: ¿cómo creer racionalmente que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre simultaneamente?, de la inscripturación: ¿cómo creer que la Biblia es palabra de hombres a la vez que la palabra de Dios?, y de la trinidad: ¿cómo creer que el verbo estaba con Dios y que el verbo era Dios; que el Padre es superior al Hijo, pero estos dos son uno junto con el Espíritu Santo? Sin embargo debemos evitar mutilar alguna de las partes de una incoherencia, para en verdad tener la versión más fiel de algo que es incomprensible en su plenitud. Que por lo menos describamos bien su representaciòn distorsionada en nuestra dimensión limitada.

A la hora de la verdad, cuando intentamos forzadamente ajustar a la lógica estas doctrinas, puede resultar algo como esto: video ninja.

Ahora, se darán cuenta que la razón tiene un lugar estratétigo en el ejercicio de la fe, por ejemplo todo lo que hemos hecho en este rato es razonar, pero curiosamente hemos llegado a la conclusión de que no se debe usar la razón y la lógica como elementos determinantes para creer.

Sin embargo, Dios nos ha dado la mente y la lógica con las cuales se hacen cosas nobles, pero hemos de usarlas también para reconocer en qué lugar la razón no debe ser usada. Pero entonces, ¿los cristianos creemos algo contradictorio o incoherente? Sí y no: sí porque ante nuestros ojos es incoherente y lo correcto es reconocerlo como tal; y no, porque en realidad no sabemos si en “la dimensión celestial” exista la lógica tal cual la usamos nosotros en la vida. Por lo tanto, la invitación es para que descansemos en el grande consuelo de que Dios tiene todo bajo control y en que nos da su Espíritu glorioso, para que nuestra fe no esté soportada en un rompecabezas que adquiere sentido a veces sí y a veces no, sino en la paz que nos da su amor para pasar por encima de los dilemas intelectuales y luchar por la implantación del reino de Dios. Es reconocer con la razón, que Dios es más grande que la razón.

Pero entonces, si todos nos encontramos frente a estos insalvables problemas de la lógica ¿por qué algunos aceptamos las contradicciones mientras que otros rechazan la fe porque es irracional? Si en cualquier investigación (y entodas las áreas de la vida) una norma obligatoria es el principio de la no contradicción ¿por qué en el caso de la religión este principio es pasado a un segundo plano? ¿será acaso que Dios opera en nosotros para pasar por alto semejante problema?

Aun así, debemos más luchar por la realización del sistema divino para el mundo que teorizar infructuosamente.

Historia del cristianismo, Justo González

 

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